EL VIAJE
SOBRE MÍ
Pasé mi vida cruzando continentes, pero siempre estuve buscando el mismo lugar: el corazón humano. Crecí en Argentina creyendo que cada persona lleva consigo una historia que vale la pena contar. No sabía entonces que contar historias se convertiría en mi pasaporte.
Al comienzo de mi carrera, me sumé a la legendaria carrera de expedición Eco-Challenge, viviendo durante semanas en las selvas de Borneo junto a uno de los equipos de filmación más exigentes del mundo. Documentamos atletas llevando sus límites físicos y emocionales al extremo, muchas veces en lugares a los que solo se podía llegar en helicóptero, en bote o a pie. No fue glamoroso. Fue crudo, impredecible, agotador… e inolvidable.
Ese recorrido me llevó a The Amazing Race, donde pasé años filmando y viajando por más de 70 países. Cada destino ofrecía un paisaje, un idioma y una cultura diferente, pero yo seguía descubriendo lo mismo: más allá de todas nuestras diferencias, las personas somos sorprendentemente parecidas.
Todos deseamos pertenecer. Todos luchamos con el miedo, la esperanza, la identidad, el amor, el propósito y la resiliencia. Esos años me formaron a mí mucho más de lo que formaron mi currículum.
Me enseñaron que las historias más conmovedoras no hablan de logros extraordinarios, sino de la humanidad que les da sentido a esos logros.
Fotografía de Silvina Stefano
Hoy, como Executive Producer y Showrunner en Religion of Sports, sigo abordando cada film con la mentalidad de una viajera. Primero, la curiosidad. Después, escuchar. La cámara, al final.
Muchas veces me describen como una narradora de historias deportivas, pero nunca creí que mi trabajo sea realmente sobre el deporte. El deporte es simplemente una de las lentes más honestas para explorar la condición humana. Los resultados nos dicen qué pasó. A mí me interesa el por qué pasó.
Esa filosofía me ayudó a guiar proyectos como Simone Biles Rising, Man in the Arena, Greatness Code, Thank You, Goodnight: The Bon Jovi Story, McGregor Forever, Glitter & Gold, y muchos otros. Ya sea con un campeón olímpico, un músico legendario o un atleta desconocido persiguiendo un sueño, siempre busco lo mismo: la verdad detrás de la acción.
También considero muy importante el equipo detrás de la cámara. A lo largo de mi carrera, comprobé que las mejores historias surgen de la confianza, la generosidad y la colaboración. Construir entornos creativos donde voces diversas —y especialmente las mujeres— puedan liderar se convirtió en una de las partes más significativas de mi trabajo.
El reconocimiento que vino después me llenó de una profunda humildad. Mi trabajo fue honrado con nueve premios Emmy, un Producers Guild Award, premios Critics Choice, Cynopsis Sports Media Awards y un TMFF Award a Mejor Documental. Si bien esas distinciones son hitos que agradezco profundamente, nunca fueron el destino. La recompensa más grande es escuchar que una historia ayudó a alguien a sentirse visto, comprendido o inspirado.
Después de todos estos años, mi búsqueda no cambió. Sigo persiguiendo historias que revelen algo verdadero sobre quiénes somos. Sigo creyendo que los viajes más significativos no se miden en kilómetros, sino en momentos de conexión. Porque no importa hacia dónde viaje, siempre estoy buscando el mismo lugar: el corazón humano.